lunes, 8 de marzo de 2021

 En quince días aprendí...

Entendí el oro del tiempo, y qué es ser pirata y conseguir mil tesoros. Aprendí que los ochos son infinitos... cómo los nudos que dejaste en mi estómago. Que no hay más tatuaje que tu mordisco, y desde que me arrancaste la piel, sólo tú me quitas el frío...

Ya comprendí que escapaste de dentro mío, sí... en algún momento me despisté y te perdí: te entiendo... ¡arderá gota! Lo sé... probablemente buscabas la paz. Mutilaste mi infierno. Derrocaste... mi reino. Y ahora tengo frío, si no regresas a mi ser, desapareceré... Tú eres de mi, yo soy de ti, me faltas...y siempre hay que volver de dónde se pertenece. Ya sabemos por qué...

¡Arderá gota! Lo sé... pero no hay paz para nosotros. (Silencio...) Más que nada es sucumbir a nuestro tormento. Dejemos que el ansia nos devore la carne viva. Sólo saltar... ¡saltar sin red!... y caer, caer... Sólo en la caída sabremos de la paz. Debemos morir para continuar con nuestras vidas. Y nos quedarán seis, o cinco, o cuatro, o tres... y claro, un día pisaremos brasas, y... ¿qué? Recordaremos cómo duele el maravilloso infierno que nos crió, el mismo que renunció a ser ceniza, por un minuto más de dolor...





No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.