viernes, 23 de abril de 2021

Cuenta la leyenda que un valeroso y apuesto caballero mató a un noble dragón para impresionar a una princesa y, de su sangre, brotó una rosa. El apuesto caballero, con su lanza en mano y al lomo de un equino, se fue en busca de su deseada princesa y comieron perdices el resto de sus días. Cuentan...


Los habitantes de esa ciudad, no contentos con la ira gratuita desatada del apuesto caballero sobre el noble dragón, hicieron cenizas con los restos. Pero la rosa logró quedar intacta al fuego, al dolor, a la mezquindad y a la sordidez de sus habitantes. La rosa, que deseaba entregarse por completo al verdadero amor libre, después de lo ocurrido, al sentir en el fondo de su pistilo toda esa maldad, para que ningún mundano se atreviera a rozarla, desarrolló en su tallo unas afiladas espinas. Se había convertido en la flor más preciada y deseada, símbolo de la verdadera entrega.

Muchos, hasta la actualidad, han intentado hacerse con ella como prueba de la verdadera entrega para con su amada, pero han desistido en el intento, por miedo a clavarse las afiladas espinas...




(Tuyo... aunque no sean florecillas silvestres de infinitos colores)







jueves, 15 de abril de 2021

Nunca dejo de pensar en ti. Me duele, y no sabes cuánto, que otro logre hacerte sentir más que yo. Sé que puede sonar a que soy una persona insegura, pero estoy seguro de ello. Te siento en cada puto átomo y pensamiento de mi ser...

Quizás me haya obsesionado con demostrarte lo mucho que te necesito en mi vida, sin pensar que puedo agobiarte o anularte como persona. Sé que te has hecho a ti misma antes de conocernos, mas sólo me queda acompañarte...

Soy de tu necesidad. Lo veo en tus gestos, en tu mirada, en el sillón del copiloto cada vez que conduzco y en como se te eriza la piel cuando te rozo. Sobran las palabras. Pero mis ansias de ti, hace que se miscele mi necio cerebro junto a tu loco corazón...

Y cómo soplarte todos los remolinos que despiertas dentro de mí. Y cómo salpicarte que eres la tirita que sana todas mis heridas, para que comprendas que en la bidireccionalidad está lo infinito. Lo llevamos grabado en forma adagio...

Decía Oscar Wilde que la música nos revela un pasado personal que hasta ese momento ignorábamos. Y yo te digo, mi niña, que no hay mayor revelación que la de estar sintiendo como cada semicorchea tuya hace vibrar toda mi alma. ¡qué sabrán los chocolateros de hacer una fundue! ¡qué sabrá el infierno de despertar anhelando tu fragancia! La que dibuja peces luna, atunes y escorpiones en una nube. Y es justo ahí donde quiero estar, contigo... (Y que un cucut sea testigo de nuestras ansias)

Ahora ya lo sabes...
Ahora ya lo sentimos...
Ahora todo; ahora nada...






domingo, 4 de abril de 2021

Cuando miro la Luna no la veo. Bueno, sí... la veo, pero lo qué percibo es su pasado: su espectro. Puedo ver la luz que llega hasta mí, pero, si la Luna dejara de brillar, todavía la vería durante dos minutos más. Como si estuviera soñando despierto. Pues contigo me pasa igual...


Aquí estás. Paseando de mi mano. Con tus nuevos pantalones grises y tu escote invitándome a hundirme en él. Estiro mi mano para zambullirme. Desapareces...

Camino entre la multitud. Te veo avanzar hacia mí, regalándome tu sonrisa más bonita, con paso decidido y tu vestido estampado al vuelo. (Hice trampas, la tramontana está de mi lado: negro y de encaje). Me faltan piernas para ir a tu encuentro. Desapareces...

Sentado en tu sofá. En mi sitio. Sintiendo tus ansias por tener el mejor orgasmo que nunca has llegado a tener. Me acerco a ti para susurrarte la suerte que tengo por tenerte conmigo. Desapareces...

Sé que vas a estar tomando el sol. Me corro...

Si es que a veces dudo, mi niña... de si mi vida sin ti es un sueño o si el sueño contigo es la realidad...

Pero de una cosa estoy seguro: no hay mayor realidad que la de un beso. Porque cuando nos besamos, acortamos tanto la distancia, que ya sólo existe el presente. Y es en el presente dónde sólo existe la realidad.

Otro beso...