La vida es un entramado de estímulos, donde nuestros receptores biológicos, no siempre están preparados para poder entenderlos y asimilarnos. Nos limitamos a sacar nuestras propias conclusiones, alejándonos de la realidad e idealizando nuestros sentimientos a nuestro antojo. No nos queda otra...
Pero la realidad es que si te encuentras con una dama de picas con olor a canela surcando los cielos y no sientes sus cadenas para ser libre, la deseas tanto como para que deje de ser un trozo de carne a la que incarle el diente y le regalas incondicionalmente el cobijo de tu alma para que construya su hogar, el amor verdadero dejará de mover montañas.
Sí, "el amor verdadero", conlleva un gran esfuerzo y una gran responsabilidad que no todo el mundo está dispuesto a asumir; correr el riego de no herir a la otra persona y hacerle mejor persona, para que cuando despierte, pueda volver soñar...