viernes, 26 de febrero de 2021

Sentada en mi ventana,

cariño, mirando la lluvia.
Señor, Señor, Señor, sentada en mi ventana,
querido, mirando la lluvia.
Algo llegó, y se llevó algo de mí,
y cayó como una bola con una cadena.
Cariño, así es como se sintió exactamente.
Cariño, me arrastra hacia abajo.

Y yo digo "Oh, oh, ahora querido, dime por qué,
¿por qué cada pequeña cosita que sostengo termina mal?"
Sí, todo está mal, sí.
Y yo digo "Oh, oh, ahora querido, dime por qué,
por qué todo, todo...
Eh, te fuiste hoy, solo quería amarte,
querido, solo quería abrazarte, digo, por mucho tiempo.
¡Sí, muy bien, eh!

El amor se lleva algo de mí, querido,
se siente como una bola y una cadena.
Ahora, el amor me arrastra hacia abajo, querido, sí,
se siente como una bola y una cadena.
Espero que haya alguien que pueda decirme
por qué el hombre al que amo me ha dejado con tanto dolor.
Sí, quizá, quizá tú puedas ayudarme. Vamos, ¡ayúdame!

Y yo digo "Oh, oh, ahora querido, dime por qué,
ahora dime, dime, dime, dime, dime, dime por qué, sí....
Y yo digo "Oh, oh, oh, cuando te pregunto,
cuando necesito saber por qué, vamos, dime por qué..."
Hoy te has ido de aquí,
yo quería amarte y abrazarte
hasta el día de mi muerte.
Yo digo "Oh, oh, oh..."

Y digo, oh, oh, oh, no, querido,
no es justo, no es justo lo que tú haces.
Veo lo que me haces y tú sabes que eso no es justo.
Y yo digo "Oh, oh, oh, ahora, querido,
no es justo, ahora, ahora, ahora, lo que haces".
Dije cariño, que no es justo, querido, no es justo lo que haces.
Oh, te vas el día de hoy y todo lo que yo quería hacer
era amarte,
cariño, y pienso que no puede haber nada malo en eso.
Solo eso no puede estar mal, no, no, no, no.

Sentada en mi ventana,
mirando la lluvia.
Señor, Señor, Señor, sentada en mi ventana
mirando la lluvia, miro la lluvia.
Algo ha llegado, y se ha llevado algo de mí,
y se sintió como una bola y una cadena.
Oh, esto no puede pasar en vano
y te lo diré solo una vez más, sí, sí...

Yo yo digo "Oh, oh, oh, ahora, querido,
esto no puede ser, no, no puede pasar en vano.
Y digo "No, no, no, no, no, no, no, oh..."
Y digo "Oh, oh, oh, oh, oh..."
No, no puede pasar en vano...
Espero que haya alguien que me pueda decir,
querido, dime por qué.
Querido, dime por qué el amor es como,
es como una bola,
como una bola,
una bola.
Oh, querido, querido, querido, querido, querido, querido, querido...
Y una cadena.









sábado, 20 de febrero de 2021

 Escucha su canción favorita en otras voces distintas, aquella que le susurré para que, nuestros pasos, a pesar de llevar diferentes destinos, al menos, llevaran el mismo ritmo. No puede evitar acordarse de mi, que se le encoja el estómago y que se le humedezcan de nuevo las braguitas. No hay mayor verdad. No hay mejor conclusión. Y sale decidida de su refugio.


Avanza sobre la nieve, a pesar de lo escarpado del camino. Sabe que no debe detenerse o acabará congelada. Su ropa es demasiado ligera para soportar temperaturas bajo cero. Hace tanto frío que no puede dejar de tiritar y, le castañetean los dientes. Al menos no le duelen los pies, ya que apenas los siente. Su cuerpo lo tiene completamente entumecido, enrojecidas e insensibles las mejillas, quemada la piel de sus manos envejecidas, por no tener guantes y, en su cabeza, sin un gorro que le proteja, la gélida nieve se acumula cubriendo de blanco su coleta y flequillo abertzale. Todo eso no le importa. La emoción que siente por dentro evita que desfallezca y se refleja en su rostro, regalando sonrisas, a través de sus ojos rasgados. Esa fuerza interior hace que se crezca, que se crea invencible. Su dolor desaparece cuando llega a la meta: la cárcel psiquiátrica. Y llama a la puerta.

Y aquí sigo. Encerrado en una habitación privado de toda libertad, en una silla, amarrado y delirante. Esperándola. Levanto la vista al sentir su presencia. Un cruce de miradas hace prender todo el complejo psiquiátrico. No hay cadenas suficientes que consigan retenerme para ir a su encuentro. Para cruzar el cristal que nos separa. Y llego a ella, arrasándole la piel, enardeciendo sus deseos, haciéndole suspirar, gemir y jadear de nuevo. Mi amor loco y, necio para con ella, la tiene emputecidamente sumisa a mi alma...






Seamos nada. Con todo lo que somos...

jueves, 4 de febrero de 2021

Miro a mi alrededor y abrazo al pasado mientras olfateo el etéreo aroma putrefacto de la esperanza: un año menos de vida, un año más sin ti. Aún así, sigo atrapado entre tus bragas, por muy limpias o sucias que las lleves. No queda otra. He de sufrir el miedo a la guadaña que acecha mi alma y a la dicha de mis olvidos.

 ¿Por qué no supe escuchar a nuestros sabios mayores? Podríamos estar escribiendo nuestro particular Decameron, refugiándonos, lejos de toda esta locura que azota al mundo. Tú, abriéndome, las puertas de tu infierno. Y yo, nadándote, en el amnios de tu néctar que nutre mi existencia. Sin embargo, cariño, sólo me queda la melancolía de quién ya no soy, y de cantar lágrimas con sangre en el regazo de Erlik...