jueves, 25 de marzo de 2021

Pasan los días.

Y continúa soplando este viento del desierto piel adentro. Arrasa con todo dejándolo seco. Sólo respeta tu recuerdo que sigue siendo presencia.


Decido ahogarte en la piscina para que dejes de gritarme tus ansias que son las mías, y lejos de acallarte, tu susurro se torna ensordecedor en el silencio mojado, y resuena el eco atronador del abismo más profundo por todo mí ser.
Me pregunto dónde estarán esas mil cosas que yo tenía en la cabeza antes de TU, porque de verdad que ni el puto Moisés sabría apartar así las aguas, para abrirse camino.

Esto no funciona. Es desesperante. Me voy a casa y te vienes conmigo.
No quiero verte, no quiero encontrarte y sin embargo te busco en cada esquina.
Suena un whatssap, deseo que no seas tú. No eres tú. Que lástima.
Miro si estás en línea, lo estás. Que cerca te siento.
Palpitas conmigo y recuerdo, como no, que vibramos en la misma frecuencia. Y siendo así, esto te habrá dolido tanto o más que a mi. De nuevo estamos sintiendo juntos. Intensamente. Porque somos de esa raza, esa que no sabe hacerlo de otra manera. Te siento.

Me quedo más tranquila. 






No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.