miércoles, 26 de agosto de 2020

 

Vivimos en un caos permanente. Con rumbo abstracto y certezas etéreas. Unos no tienen patria, como si ser patriota de uno mismo fuese la solución. Otros celebran el 9-N alemán , otros su 1-O catalán, como si el odio y el egoísmo fuese la única manera de comulgar con nuestra existencia.

Pero, a veces, se produce el milagro de que la atracción sentimental supera, con creces, en intensidad a la física. Y te enamoras. Te vuelves adicto. No dejas de pensar y hacer lo posible, para perderte en cualquier rincón de su cuerpo, al que tú llamas hogar, y rezas, para que nadie más vuelva a encontrarte.

¡Pero cuidado! Es una catana de doble filo, ya que, hay recuerdos que te apuñalan, y otros, te acarician. Al igual que hay momentos que duran toda la vida. Y sí, fue un momento, pero la voy a desear sempiternamente.

Yo sí tengo patria.
Mi patria eres tú...










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