La verdad, no creo que haya hecho las cosas mal. No me asusta pensar en tu partida, jugué mis mejores cartas. En mi defensa puedo alejar que nunca dejaste de importarme, sólo te dejé de molestar.
Dicen que hay cosas que no se pueden cambiar, hay que tener valor para cambiar las que sí se pueden y sabiduría para distinguir unas de otras: a mi me falla lo de la sabiduría.
Estoy creciendo y aceptando con un poco de dolor entre los hombros, que a veces lo que quiero, puede no ser lo mejor para mis planes. Tal vez haya otras músicas que no he escuchado, historias para escribir y el alivio de una tranquilidad entre ecos del vacío que implica estar solo.
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