martes, 9 de junio de 2020


Siempre he soñado con vivir en una nube. Dónde el tiempo se detenga y no pasen las horas. Ver pasar mi vida en fotogramas por delante de mis narices y no tener que preguntarme por mi existencia. En la razón se confunden las cosas. Creí tenerlo todo y no necesitar nada más, pero no es así. Necesito de tí. Necesito de mí. Dentro de mi alma hay una luz apagada. Estoy atrapado en un bucle oscuro del que no puedo salir. Trabajar, ahorrar e invertir.

Yo amo la locura y la sin razón. Es la que ilumina mis entrañas soñadoras, y permite desplegar mis alas. Creces cada noche como una nube de tormenta en un mes de mayo dentro de mí, y mueres al salir el sol. No me importa el nombre que te den los meteorólogos. No me importa, en absoluto, la forma en la que te quieran catalogar. Sólo me interesa cómo te has formado dentro de mí y la lluvia y la luz con la que has empapado mi ser.

Quisiera secarme nunca de tí. Pasar toda la vida encandilado con tu luz, y nunca más volver a necesitar del Sol. Convertirme en el rayo que atraviesa cada puta molécula de tu voluptuoso cuerpo. Ser yo quién te haga rugir. Te prometo, cariño, que si con sólo gritar se me pasara esta desesperación que me aflige, por no poder empaparme de tí, lo haría eternamente. Hasta un sordo los escucharía y un ciego los vería.

¿Los escuchas tú, idiota?




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