sábado, 6 de junio de 2020

Estimados Reyes "Majos".

Me dirijo a ustedes con un propósito muy claro y sencillo, pues vereis:

Desde hace poco más de un mes, he estado conociendo a unas de las personas más entrañales y bondadosas que el destino ha querido mostrarme. La nostalgia de haber perdido a su padre (en el que ella se refleja tanto) ha hecho que, desde mi humilde y más sincera necia intención, ser yo quién intente verter algo de luz a esos días oscuros en que aveces despertamos. Con ello no pretendo sustituir a su gran pilar de esta vida (su padre). Ni tan siquiera aproximarme. Pero sí. Voy a ser yo quién le robe una leve sonrisa ante mis mosqueos inducidos por su dulce aguijon. Sí, voy a ser yo quién desde mis deseos y, sabiéndo de los suyos, quién le arrope cada noche. Por ello me dirijo a ustedes, Majestades....

Ha soñado tantas veces con ello
Que ha perdido la fe.
Ha llorado tanto
Que sus mejillas son la nueva Venecia.
Ha creído tanto
Que duda ya de su credibilidad.
Ha sufrido tanto
Que lo mejor le esta por llegar...

Pues eso... ¡Meteros por dónde os quepa, muy señores honorables Reyes "Majos", vuestras buenas y mágicas intenciones! Que, aquí un loco inconsciente, va a cumplir su sueño, secar sus lágrimas y navegar por sus húmedas mejillas (que tanto me gustan cuándo se enrojecen) y ya, ya me encargo yo. Voy a ser yo... ¡Quién le devuelva la ilusión de creer nuevamente en la magia!

Para tí, mi pequeña. ¡Tu anhelada amarilla bicicleta!




(Espero que sea de tu agrado...)

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